domingo 6 de diciembre de 2009

EN BANDEJA...


El día que aprendas a prepararlo,
si quieres,
yo seré el plato...

miércoles 2 de diciembre de 2009

AQUELLAS MANOS...

Hay muchas cosas que ella sabía que olvidaría con el tiempo, y lo asumía con resignación. Sabía que el tiempo era poderoso en ese sentido, y que se irian perdiendo pequeños detalles, o quizá cosas más importantes. De cualquier forma, estaba tranquila, porque sabía que había algo que nunca podría olvidar, por muchos años que pasaran, por muy lejos que quedara aquel instante, en su memoria estaba grabado como uno de los recuerdos más duros, pero también más valiosos de su vida.
El tacto de aquellas manos, gastadas ya de tantos años como había vivido, de tanto trabajo, de tanta lucha. Tocaba las yemas de sus dedos, y eran tan suaves como la seda. Si miraba bien, y tuvo tiempo para mirarlas durante interminables horas en aquellos días, podía apreciar que las huellas dactilares estaban casi borradas, las uñas, perfectamente recortadas, como siempre, y en el dorso de la mano, esas heridas, que se habían convertido en algo rutinario de los últimos años. Ella no soltaba su mano, la cogía entre las suyas, con cuidado, pero firmemente, porque sabía que él, aunque inconsciente, la sentía. Ella trataba de mantenerse calmada, recordando todos los buenos momentos, y si él, en un último esfuerzo por mantenerse despierto, abría los ojos, siempre encontraba una sonrisa en sus labios.
Ahora, intentaba recordar como un año antes exactamente, mantenían una conversación por teléfono, sobre el mismo tema de todos los años. Hoy era su santo, y ella le felicitaba, mientras él, al otro lado, le decía que no se olvidara que mañana era su cumpleaños...y que tenía que volverle a llamar...

martes 1 de diciembre de 2009

ADICTA...

Ella era una chica normal, tenía su trabajo, su pareja, su casa... Pasaba la major parte de su tiempo como lo hace la gente corriente, en sus ratos libres le gustaba salir a pasear, tomar algo con sus amigos...

Pero Adriana tenía un secreto. Un secreto que cada vez era más difícil de ocultar. Trataba de no hacerlo, pero su adicción era más fuerte. Si veía algunos, tenía que comprarlos. Creo que debió ser a causa de pasarse muchos años buscando de su talla y nunca encontrarlos. Le había creado un trauma en su niñez...ella quería unos blancos, con una borla de adorno, para el día de su comunión, y sin embargo, a su madre le costó horas y horas encontrar unos de su número que no parecieran de mujer. Al final fueron de novia, pero planos.

Había dejado de ir a una tienda con nombre de mujer, porque una vez, al preguntarle a la dependienta si tenía zapatos de su número, la muy estúpida le contestó que de fiesta, no, por supuesto. Ella le hubiera gritado "puta" en ese mismo instante, pero era treinta de Diciembre, y tenía que encontrar unos urgentemente. Así que se resignó y no volvió a entrar nunca más en una tienda con ese nombre.

Se había acostumbrado a rebuscar mirando más el número que marcaba la suela o la etiqueta que el modelo en sí, y a veces los compraba solo porque eran de su número. Luego eso cambió y, desde el cambio de tallas, casi siempre quedaba al menos un par, y si a veces se quedaba con las ganas, se encabezonaba y los compraba más pequeños, para luego intentar darlos de sí lo antes posible. Se había acostumbrado a llevarlos casi siempre apretados, no tenía elección.

Paseaba por la calle tranquilamente, y de pronto, giraba la cabeza y ahí estaban, grandes y relucientes, casi siempre del mismo color, su color preferido, el negro. Últimamente, para colmo, le gustaban altos, cosa que casi nunca le había llamado la atención, ni le hacía falta. A ella no. Adriana medía metro ochenta, y nada más que imaginarse con ellos puestos daba vértigo.

Recordaba a veces una imagen de su niñez que no se le borraba nunca: su madre, sacando todos los de su armario, y dejándola probarselos. A ella le hacía gracia, y no podía entender como se podían tener tantos pares, pensaba que no tendría tiempo de ponerselos todos...pero se equivocaba. Su madre siempre tenía una ocasión adecuada para cada par...era una experta, y era una adicta. Como acabaría siendo Adriana años más tarde.

Nunca gastaba mucho en cada par, eso era cierto, entre otras cosas, porque no tenía dinero de sobra. Acumulaba pares y pares, casi siempre baratos, en cajas apiladas dentro del armario. Cuando se iba cansando de ellos, los teñía, o les pegaba trozos de cuero, o los pintaba...y cuando ya no daban más de sí...a la basura. Había algunos que significaban muchas cosas para ella, y esos los guardaba como tesoros, al fondo del todo del armario, y a veces, incluso se los ponía para estar por casa, para recordar algunos momentos.

Ella soñaba con tener algún día un armario sólo para guardarlos, a la vista, todos juntos, en fila, relucientes y ordenados...de momento, se conformaba con sus cajas apiladas, y con su memoria, que nunca le fallaba cuando iba a sacar alguno de su caja. Nunca se equivocaba de lugar.

Adriana parecía una chica corriente, pero no lo era. Era una adicta a comprar zapatos, y lo sabía, pero no podía evitarlo. Si pensaba que ya no cabían más pares en su armario, empezaba a ponerse nerviosa, hasta que pensaba que aún quedaba sitio debajo de su cama...Le gustaba la sensación de ponerse un zapato nuevo bien apretado y duro. Sentía un extraño placer al notar como el cuero iba haciéndole rozadura en algunos puntos de su pie del cuarenta y uno. Sentía como se le dormían los dedos de los pies al ponerse un tacón de nueve centímetros, al que no estaba acostumbrada, y le encantaba aguantar el mayor tiempo posible, para luego bajarse de ellos, y crujirse los dedos. Adriana era una chica extraña, que sentía placer en su propio dolor. Ella se autoconvencía pensando que más valía el dolor físico, que al final, se pasa, que el dolor psicológico que sufrían casi el resto de las mujeres que conocía, que ese, por muchas vueltas que le dieran, casi siempre estaba ahí, jodiéndoles la vida.

Adriana lo solucionaba rápido. Un mal día se arreglaba colocándose unos buenos zapatos de nueve centímetros, a ser posible, recién comprados.

lunes 30 de noviembre de 2009

ES EL MOMENTO...


A partir de hoy, y hasta nuevo aviso, todas las historias narradas serán pura ficción, y cualquier parecido con la realidad será mera coincidencia. Los personajes descritos son invención de quien escribe, y las situaciones, ya puedan parecer convencionales, o surrealistas, nunca han llegado a suceder...por ahora.

"Creo que se rindió demasiado pronto. Dió por hecho que a partir de ese momento todo giraría en torno a la nueva responsabilidad que había aparecido en su vida, aunque él no la hubiera buscado. Quizá el miedo a perder lo que ahora era suyo, le hizo olvidarse de todo lo demás. Ahora se repartiría las horas del día de otra manera, y ya no tendría casi tiempo para sí mismo, quizá un par de horas algún día a la semana. La mayor parte del tiempo se lo pasaba entre el trabajo,los trayectos en coche, y eso que ahora requería su mayor atención.

Se olvidó de él mismo, de lo que él quería, de lo que realmente le apetecía. Supongo que porque le quitaría tiempo, o quizá porque pensó que las cosas tal vez cambiarían con los años. Pero no fue así, a medida que fue creciendo, se dió cuenta de que el tiempo se le quedaba aún más pequeño, y renunció...

Se conformó con casi menos que nada. Y era una pena. Era joven, atractivo, simpático. Hubiera tenido cualquier cosa que hubiera querido, si se hubiera atrevido a luchar un poco más, si se hubiera dado cuenta de que al menos, se debía a sí mismo el poder tener de vez en cuando un capricho, que eso no tenía por qué intervenir ni cambiar su vida, ni su situación.

Quizá él se lo había planteado bien, quizá no le merecía la pena, quizá yo me estaba precipitando al juzgar su manera de actuar, no sé. Quizá en su balanza, su responsabilidad pesaba más que cualquier otra cosa del mundo. Quizá a él le compensaba. Quizá tenía un plan...

Nunca lo sabré, y nunca lo sabrá, porque cuando se quiso dar cuenta, había llegado el día"

sábado 28 de noviembre de 2009

MUSE...


MUSE son MUchas coSas...
Es un recuerdo de noches pasadas en otras ciudades,
hace MUcho tiempo,
y en esta miSma ciudad, hace ya trEs años...

MUSE es MUSica,
rEcuedos preciosos y precisos,
son una canción que no sabíaMos qUe Sería,
pero fuE...

y esta noche, más MUSE, y mejor...

martes 24 de noviembre de 2009

PERDER LA CUENTA...



...Y equivocarse.

Es normal, es lógico, es natural.
Sobretodo cuando ya no se celebran algunos aniversarios,
cuando confundimos el tiempo que llevamos sin vernos,
o sin hablar,
Cuando el 2005 parecía el 2004,
Cuando Septiembre parecía Mayo...
Cuando en Marzo hacía tanto calor como en Agosto,
Cuando Abril parecía interminable...
Cuando confundíamos los meses casi a drede,
y siempre era Marzo, o Septiembre, o finales de Agosto,
cuando celebrabamos cumpleaños sin equivocarnos de fecha,
y aunque fuera por teléfono o dentro de un sobre...
Cuando todo lo que necesitabamos cabía en una maleta,
y en un corazón...
Cuando quise que el 2007 no hubiera existido,
fué el 2007? si, creo que no me equivoco...
Cuando quise borrar tanto,
pero era demasiado.

Si hago memoria no me confundo,
si pongo el caos en orden,
ya no pierdo la cuenta
de los años que han pasado y que se han ido.

Pero es lógico que se equivoque,
que diga cinco, cuando aún son cuatro,
porque parecen más...
ahora parecen más,
lo que antes nos parecía poco,
ahora nos parece demasiado...

Hasta hace poco aún parecía ayer,
el instante preciso en que vi aquella imagen,
la primera,
la única que no se borra,
que se me aparece en sueños,
ahora quisiera perder la cuenta,
porque parece como si hubiera pasado toda una vida,
pero no, sólo han pasado cinco años...

De ese instante si que han pasado cinco años...

jueves 19 de noviembre de 2009

SIEMPRE POSITIVA

Caminar por la calle de vuelta a casa,
ver a mi gato callejero tumbado sobre el capó de un coche,
acercarme, poder acariciarle,
que me mire a los ojos,
seguir caminando y ver como me acompaña,
siempre a mi vera,
hasta la puerta de casa,
un beso de buenas noche,
una buena cena,
un cigarro y un rato aquí sentada,
visitando mis preferidos,
y escribiendo esta entrada...

Y todo lo malo se va,
y sólo queda lo bueno del día,
estos momentos.

Que le jodan a todo lo demás.